Alegación a la foz de Fago-Majones

Sebastián Pérez Navarro y Antonio Jesús Gorría Ipas, a título personal, nos han enviado esta alegación al anteproyecto de creación del Espacio Natural Protegido llamado “Foz de Fago-Majones”, publicado en el Boletín Oficial de Aragón.
Lo publicamos aquí como noticia tal y como nos ha llegado.


Ansó, a 13 de abril de 2009.


Asunto:
Alegación al anteproyecto de creación del Espacio Natural Protegido llamado “Foz de Fago-Majones, publicado en el Boletín Oficial de Aragón.

Antonio Jesús Gorría Ipas, natural y vecino de Ansó y

Sebastián Pérez Navarro, natural y vecino de Ansó.

EXPONEN:

Que en el anteproyecto de creación del “Espacio Natural Protegido Foz de Fago-Majones” se adjudican 675 has. del término municipal de Ansó al Ayuntamiento de Fago. Ignoramos los motivos jurídicos, políticos, históricos o de cualquier otro tipo que han llevado a esta decisión y nos resistimos a hacer lecturas de intenciones. Vamos a exponer nuestra opinión presumiendo la recta intención de todas las partes.

A nuestro entender, el Departamento de Política Territorial no está facultado, por sí sólo, para iniciar y últimar este proceso. Significaría que desde el Gobierno se habrían tomado decisiones de índole jurídica, lo que conculca un principio básico de la democracia, la separación de poderes.

En nuestra opinión, la modificación unilateral de los límites municipales contamina el Proyecto de Declaración del citado Paisaje Protegido, por lo que, entendemos, habrá de paralizarse el correspondiente proceso de aprobación. Por esto y por otros argumentos que detallamos en el anexo adjunto,

SOLICITAMOS:

1º Que se corrija el error por el que se adjudica al municipio de Fago una parte del término municipal de Ansó. La superficie segregada debe reintegrarse al Ayuntamiento de Ansó.
2º Que se paralice el proceso de aprobación del Espacio Protegido hasta que la corrección del error venga publicada en el Boletín Oficial de Aragón.

Firmado
Sebastián Pérez Navarro Antonio Jesús Gorría Ipas


Firmado y rubricado Firmado y rubricado



ANEXO JUSTIFICATIVO DE LA ALEGACIÓN.


Este es un asunto que trasciende las ideologías, no es como hacer una carretera, instalar una cementera o levantar desde la nada una urbanización con campo de golf incluido.
Al respecto, en Ansó han prendido tres ideas desestabilizadoras que paso a resumir obviando los matices perversos.
-Es un asunto tremendamente delicado con el que se está jugando frívolamente.
-Se está utilizando como moneda para algún tipo de cambio.
-Se trata de la labor de unos funcionarios descuidados, poco rigurosos.
Por higiene social y democrática hay que conseguir desterrar estas ideas. Es nuestro deber, el de todos.

En los orígenes hay una reclamación de término municipal cuyos fundamentos desconocemos.
Históricamente Ansó y Fago conformaban un único municipio con dos entidades. Fago se constituyó en municipio hacia 1830, cuando contaba con más de medio millar de habitantes; ahora tiene 31 censados. Se constituyó como ayuntamiento independiente pero dentro del término municipal de Ansó, según una fórmula que ha venido funcionando satisfactoriamente incluso en los momentos de elevada demografía y gran saturación ganadera.

Hoy no existen problemas de pastos ni para Fago ni para Ansó, luego la demanda de un término municipal segregado ha de responder forzosamente a otros intereses, sin duda legítimos. Hace unos 9 años desde que se inició la reclamación, periodo de tiempo durante el cual diversas autoridades de la Administración han propuesto para todo Aragón la concentración de municipios haciéndolos así más viables y sostenibles.

Durante este tiempo se nos ha acusado, a los ansotanos, de asfixiar económicamente al pueblo vecino, de usurpar sus derechos, de acosarlo y de conspirar contra él. Hemos de decir que en Ansó nunca se ha conspirado contra el Ayuntamiento de Fago, ni lo hemos acosado. En aquel momento, afirmarlo constituyó una verdadera infamia.

Tampoco entendemos que se estén usurpando sus derechos, y de ninguna manera hemos pretendido asfixiar su economía. A este respecto hubo un hecho puntual exageradamente aireado por la prensa. Es el referido a la inversión de los “dineros de Gamueta”, que no fueron tales, sino trabajos a realizar cumpliendo una normativa; y que se efectuaron conforme a la letra y al espíritu de la ley. Quisieron mezclar los asuntos económicos, propios y exclusivos de la Mancomunidad, con los jurisdiccionales, propios y exclusivos del Ayuntamiento de Ansó.

CENTRANDO EL TEMA

En el anteproyecto de creación del Espacio Natural Protegido llamado “Foz de Fago-Majones” se sustraen 675 has. a nuestro término municipal. Esta superficie viene siendo jurisdicción de Ansó desde hace siglos, primero de le Villa y luego del Ayuntamiento.
En 1837, con el Régimen Absolutista derrocado, se iniciaba una nueva etapa para España. El pueblo español “en su conjunto” tenía en sus manos la soberanía nacional para ejercerla desde las Instituciones del Estado, entre las que se encuentra el Ayuntamiento de Ansó. Los firmantes de esta alegación no somos ni foralistas ni anarquistas, creemos en la soberanía del pueblo español y acatamos los poderes del Estado.

En todos los países europeos, excepto en Rusia, se han respetado las normas consuetudinarias. Así, en nuestro Valle, los derechos territoriales de cada particular fueron reconocidos como de su plena propiedad; y los derechos vecinales tenidos sobre las tierras comunales, como propiedad útil de los habitantes de Ansó y de Fago. Mientras, los derechos jurisdiccionales, con las limitaciones derivadas de la nueva situación política, pasaron a ser ejercidos por el Ayuntamiento de Ansó, heredero de la villa de igual nombre que los venía ejerciendo desde el siglo XIII.

A lo largo de este siglo cambió el modelo organizativo de las tierras realengas. Ocurrió que durante la minoría de edad de Jaime I algunas ciudades, Jaca entre ellas, y la mayor parte de los “señoríos” quisieron pescar en río revuelto. El compromiso de fidelidad al “Rey-Propietario” estaba fallando y había que probar otro modelo. Por otro lado había llegado un nuevo tiempo político que venía apuntando desde tiempo atrás.

Por consiguiente los valles condales, las merindades y los distritos rurales dejaron de ser unidades administrativas, había llegado el turno de las villas y las ciudades. Se dispuso que los órganos de gobierno serían elegibles y revocables; y para ganar la fidelidad de aquellas gentes se les concedió un fuero “defensivo, comunitario y ganadero”.
Entonces, lo que hoy es nuestro término municipal pasó a ser regido por la Villa de Ansó. Ahora bien, las gentes del Valle se aseguraron de que “los montes, aguas, prados, pastos y todas las demás cosas quedaran como estaban, sin que hubiera en ellas novedad alguna”. Y así ha venido siendo.

No hay pasajes oscuros en este relato, no hubo decisiones inconfesables, no hay nada que ocultar. Todo está suficientemente documentado.
O sea: el Ayuntamiento de Ansó ejerce las competencias jurisdiccionales sobre el término municipal por los motivos expuestos, motivos que han servido para levantar en España y en Europa un edificio jurídico que ha sobrevivido a reyes, reinas, cambios de dinastías, guerras, revoluciones y dictaduras. Nada que ver con lo ocurrido en el siglo XVII cuando muchos lugares y aldeas lograron la consideración de “villa” comprándola en el mercado de la decadencia política.

Ya no la Historia local, sino la de Aragón e incluso la española certifican la lealtad y el sentido de la responsabilidad de la villa de Ansó en cumplimiento del compromiso contraído con la Historia. En 1363 cuando el Rey de Navarra invadió nuestras tierras; otro tanto en 1809 cuando las tropas napoleónicas incendiaron y castigaron severamente a nuestra villa; o en 1835 cuando el ejercito carlista cometió actos de violencia y efectuó requisas y confiscaciones; y en todas aquellas circunstancias en que ha sido menester.

Sorprende que tras 9 años de idas y venidas se haya recurrido a este procedimiento para modificar el término municipal. Será que falta razón legal y moral para hacerlo por el procedimiento correcto, es decir, con la intervención de Entidades de rango jurídico.

No pretendemos equiparar los casos, pero seguro que existe un proceso legal y razonable para cambiar, por ejemplo, el status jurisdiccional del Condado de Treviño, o el de Petilla de Aragón. Igual que para ordenar concentraciones parcelarias, disponer la siembra de trigo duro, la superficie de viñedo y olivar, cambiar los límites comarcales, o los provinciales, y hasta los nacionales; derogar un Estatuto de Autonomía, “parar el Plan Ibarreche”; y mil etcs.

Cuando el pretendido trasvase del Ebro todos aprendimos que el Estado tiene legitimidad para disponer el uso y modificar el status jurisdiccional de nuestras aguas.
Todos asistimos a la lucha política y dialéctica. El Gobierno de la Nación no pudo hacer de árbitro mientras los demás se peleaban, ni presentarse como apaga fuegos después de haber alimentado el incendio. Se votó en el Congreso y en el Senado, intervinieron los Consejos Territoriales, las Entidades Autonómicas, las cuencas hidrográficas, los regantes, el pueblo. En suma, el Gobierno de la Nación tuvo que aguantar su vela.
Pues bien, muy probablemente, tampoco los vecinos de Ansó y de Fago estarán dispuestos a pelearse entre sí mientras ustedes, la Administración, se limitan al Boletín Oficial.

Para cambiar el status jurisdiccional consolidado de un municipio se necesitan motivos legales y razonables; y un procedimiento democrático. De lo contrario estaríamos actuando arbitrariamente y, en el caso que nos ocupa, poniendo patas arriba el mapa municipal aragonés, desde Fago a Benasque y desde Albarracín a Guarrinza, un mapa municipal que desde 1837 tardó 50 años en cerrarse.

Todo está al alcance del pueblo soberano y del Estado que actúa en su nombre; pero por la vía del sentido común, sin colarlo de matute, con razones históricas o legales que todos conozcamos, y con el preceptivo trabajo político. No queremos que vean en esta última frase un desafío, mucho menos una invitación a cambiar las cosas desde la negociación política. Creemos que todo está muy bien como está, como ha estado desde siempre.


Firmado

Sebastián Pérez Navarro Antonio Jesús Gorría Ipas


Firmado y rubricado Firmado y rubricado


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