
Descansando. Tocar un par de horas supone coger lo que aquí se llama una "cansera".
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Son muchos los ritos que antiguamente se llevaban a cabo para llamar la atención de los santos y obtener sus favores. En un pueblo evidentemente ganadero, el de San Antón, patrón de los animales domésticos, sería uno de los más importantes y por eso perdura hasta nuestros días. Siguiendo la tradición el 16 de enero por la noche, víspera de San Antón, y el 17 se sale a recorrer las calles del pueblo tocando cañones.
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Manolo Chudas Recordando viejos tiempos.
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“Os cañóns” (los cañones) son esquilas de gran tamaño que antiguamente se ponían a los “chotos” (machos cabrios) cuando los ganados bajaban y subían de cabañera. Hoy los rebaños que quedan en el pueblo o pasan el invierno en las parideras o hacen la trashumancia en camiones, pero los cañones se conservan en las casas como autenticas reliquias. Como la fiesta en los últimos tiempos ha resurgido, y los cañones viejos se van resintiendo del paso del tiempo, se ha buscado uno de los pocos artesanos que quedan por la zona y se han hecho nuevos con características muy similares a los originales.
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